Trunks Bay: La Gema Escondida

Trunks Bay, St. JohnMelanie MartinsTrunks Bay, St. JohnMelanie MartinsTrunks Bay, St. JohnMelanie MartinsMelanie Martins

Antes de regresar a Europa, pasamos el último día en el Caribe. Esta vez en un paraíso secreto y tranquilo llamado Trunks Bay, St. John.

Nombrada una de las playas más bellas en el mundo, no es sorpresa que tengas que pagar una tarifa de $2 para acceder a la playa + un taxi para llevarte ahí desde el puerto. Sin embargo, ¡vale la pena completamente! El agua es tan limpia, cálida y clara que parece que viene directamente de una piscina.

Trunks Bay está ubicada en St. John, una de las Islas Vírgenes de Estados Unidos, y un ferry está disponible de St. Thomas cada hora o media hora dependiendo de la temporada. Menos atestada, esta Isla tranquila definitivamente los asombrará con sus maravillosos parques naturales, playas, paisajes cautivantes y relajante buena vibra.

Debo admitir que quería quedarme sólo 1 hora en la playa y pasar el resto del día descubriendo la Isla, pero una vez que llegamos ahí, fue extremadamente difícil irnos. ¡Fue tan difícil que nos perdimos el ferry para regresar a St. Thomas para tomar nuestro barco!

¡Estaba completamente estresada y en pánico! ¡El siguiente ferry pasaría en 30 minutos, llegando a las 4.45 PM a St. Thomas, mientras que nuestro barco se iba a las 5!

Además, una vez en St. Thomas, ¡tendríamos que tomar un taxi a Charlotte Amalie (el cual tarda 30 minutos en llegar ahí)!

Sólo había una forma de llegar a tiempo: ¡el ferry tenía que acelerar! ¡Y mucho! De 45 minutos a… ¡20 minutos!

Desesperados, entramos en el ferry buscando al capitán y su tripulación, explicamos nuestra situación, y les agradecimos con una buena propina…

“¡Siéntense y relájense, amigos!” nos dijeron con una sonrisa.

20 minutos después finalmente pudimos saltar a un taxi que el capitán había llamado para nosotros, y como en Rápido y Furioso corrimos en dirección al Puerto de Charlotte Amalie.

Las puertas se estaban cerrando, pero la tripulación vio a dos pasajeros corriendo como locos para llegar al bote, sonrieron y esperaron.

Finalmente llegamos… ¡a las 4:49!

Creditos
Autor: Melanie Martins
Photografia: Diogo Novo

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